20J EN MADRID A TRAVÉS DE LA MIRADA DE 3 ESTUDIANTES EUROPEAS
¡Hoy es 20 de junio, el Día Mundial de las Personas Refugiadas! Como parte de Mundo en Movimiento, hemos participado en el evento internacional organizado con motivo del X aniversario de GRIGRI PIXEL “Bridges of Hospitality” en el Museo de la Reina y en Lavapiés. El evento también contó con el apoyo de Museo Situado y forma parte de «Bridging Borders», un proyecto que aúna iniciativas de 11 ciudades europeas con el fin de abrir el debate sobre la solidaridad de la UE con las personas afectadas por la migración y el desplazamiento.
Comenzamos la mañana con un taller para crear una pancarta grande y muy creativa. Cada equipo contribuyó a una parte diferente de la pancarta mientras colaborábamos con todas las personas y nos comunicábamos a la perfección, ¡sin siquiera hablar el mismo idioma con la mayoría! Intercambiamos ideas sobre el término “hospitalidad” y reflexionamos sobre él en el contexto de una ciudad moderna que fomente la acogida y la hospitalidad. Cada persona compartió cómo se siente acogida en un lugar y, de este modo, creamos la pancarta desde una perspectiva colectiva. El objetivo era uno solo; el sentimiento de la necesidad de convivencia era común.



Luego, participamos en un conversatorio sobre “¿Qué políticas y qué prácticas pueden transformar el miedo en posibilidad y la defensa en hospitalidad ?”. Fue una reflexión muy rica.
Se centró en reflexiones con tintes filosóficos sobre la amistad y sus implicaciones; fue muy inspirador. Una amistad tiene como requisitos la reciprocidad, el respeto mutuo a la dignidad de la otra persona y la igualdad de trato. Una amistad auténtica se basa en la lucha contra los prejuicios y en el cuestionamiento de los privilegios. También hay que tener interés en saber de la otra persona. Tras siglos de deshumanización que se reflejan todavía en desigualdades económicas e imaginarios raciales (etc.), la amistad se convierte en una forma de resistencia, ya que puede impedir que las diferencias se consoliden en una jerarquía. Además, en ocasiones puede ser una cuestión de supervivencia, como durante procesos migratorios. Pero hay que tener en cuenta que la amistad no elimina la violencia y es importante nombrar lo que condiciona la manera en que nos relacionamos entre nosotras, porque en realidad todo viene de la negación de la dignidad de las personas del Sur global. En efecto, hay cuerpos que se pueden violentar sin que pase nada porque son considerados desechables y se han creado narrativas que los describen como enemigos permanentes para impedir la amistad. Asimismo, recordábamos que la amistad no puede sustituir las políticas públicas y que hay que presionar a la clase política.
Nos llamó la atención la reflexión que hubo sobre el espacio Schengen, que fue calificado como el proyecto europeo más racista que existe, ya que cierra las fronteras a las personas racializadas, pero garantiza la libre circulación para las blancas, lo que supone que la UE lleva a cabo manifiestamente una gestión racista de sus fronteras. La hospitalidad no consiste en saber quién puede estar en nuestro territorio, porque ya compartimos este mundo, sino en saber cómo vivir juntas.
El coloquio nos ayudó, en general, a reflexionar sobre la dimensión política de la amistad y sobre cómo prácticas sencillas pueden convertirse en actos de resistencia. Como señaló Marina Garcés, lo que ocurre con los sistemas capitalistas modernos es que siempre se puede encontrar a alguien a quien odiar y excluir. La cercanía puede cambiar esto como forma de resistencia, yendo en contra de las barreras y las fronteras. El problema es que, cuando hablamos de migración, nos olvidamos de detalles como la amistad. Pero en la amistad nos relacionamos sin bloquear ni apropiarnos; no buscamos ser iguales.
Sarah Babiker también mencionó el término “economía de la sospecha”, que es un aspecto adicional importante, ya que explica la narrativa del miedo a los seres humanos, que funciona como una trampa al frenar la curiosidad por la otra persona. Ella sugiere que practiquemos para detectar el mecanismo por el que alguien actúa movido por el miedo; tenemos que pensar en esta economía de la sospecha y saber cuándo desactivarla.

Para el desayuno compartimos platos peruanos en un precioso jardín cerca de Lavapiés. ¡Fue muy rico!


Después de este momento de convivencia, vimos la película “Les voyageurs” de David Binbong. Fue muy emocionante e interesante, ya que se compone de fragmentos de su viaje entre Marruecos y España entre 2014 y 2015 que él había grabado con una pequeña cámara sin intención de hacer una película. Pudimos adentrarnos una hora y pico en la realidad que vivió este grupo de hombres en su intento de llegar a Europa. La película nos transmitió lo que no se dice pero se vive. La conversación que tuvimos después con el realizador en la sala fue muy enriquecedora. Él destacó que la gente no viene a quitar cosas, ¡sino a aportar cosas! Estos dos años son una prueba de ello: ha soportado mucho para venir a España y no viene con las manos vacías, sino llenas de valores como la convivencia o la paciencia. Según David Binbong : “Hoy en día necesitamos más la realidad que cualquier otro cuento”.

Tras la proyección de la película, nos pusimos en marcha hacia la plaza de Lavapiés, donde participamos en la concentración. De camino a la plaza, coreamos consignas en apoyo de todos los inmigrantes. Nos reunimos en la plaza con el resto de iniciativas y, tras desplegar la pancarta, coreamos consignas con entusiasmo. La gente parecía mirar la pancarta con interés mientras cogía los folletos informativos. Fue una concentración con un compromiso social y esperamos que se organicen cada vez más iniciativas de este tipo.



Al reflexionar sobre el acto, consideramos que es nuestro deber contribuir a los actos humanitarios sobre la migración que promueven un diálogo multicultural y, en última instancia, sacuden a los gobiernos y las prácticas europeas, aportando y dejando nuestra huella. Lo más importante es debatir estos temas poniendo en primer plano las voces de las personas migrantes. De este modo, todas las actividades se convierten en experiencias vivas y consideramos fundamental que se mantengan los elementos culturales de cada persona. Y mientras, ¡luchamos juntas!
Elisa, Eleftheria & Maria
