NO AL GENOCIDIO EN PALESTINA
«…nuestra libertad es incompleta sin la libertad de los palestinos»
Nelson Mandela
El número de personas muertas en territorio palestino en estos últimos dos meses es abrumador y la forma en que está sucediendo es espeluznante. En números crudos, los más recientes informes señalan que ascienden a más de 25.000 las personas palestinas fallecidas en Gaza debido al ataque del ejército israelí, de las cuales se estima que al menos un 70% son mujeres, niñas y niños; Save the Children denuncia una media de más de 10 infantes mutilados al día desde el pasado mes de octubre. Hasta la fecha, se contabilizan más de 60 mil personas heridas y cerca de 2 millones de personas desplazadas.
Israel también está impidiendo el acceso de ayuda humanitaria a Gaza, lo que supone otro ataque directo contra la población civil, que ya hace frente a un bloqueo casi total de suministros alimentarios, de agua potable, energéticos, o sanitarios. En referencia al sector hospitalario y de salud, la escasez de insumos ha provocado que un gran número de personas heridas que pudieron haber sido salvadas hayan fallecido por esta causa. De igual forma, la escasez de agua potable y de alimentos ha convertido Gaza en un lugar de hambruna que sigue agravándose y que vulnera en totalidad el legítimo básico de cualquier ser humano: el derecho a la vida.
Ante este escenario, el pasado 29 de diciembre de 2023, Sudáfrica denunció que el Estado de Israel está cometiendo un genocidio contra la población palestina ante la Corte Internacional de Justicia de la Haya. En un pulso sin precedentes para poner freno a la acción militar que está llevando a cabo Israel en este momento, también está buscando que se impongan medidas concretas y sanciones a corto plazo que lleven a un alto al fuego por parte del Estado y la fuerza armada israelí.
No es casual que sea Sudáfrica quien lidere la demanda internacional en contra de Israel, teniendo en cuenta su histórica batalla contra el apartheid, aquel sistema de segregación racial impuesto desde 1948 en este país africano y que llevó a Nelson Mandela a mantener una lucha inquebrantable hasta su abolición. En la década de 1990, Mandela compartía este liderazgo como figura mundial contra la opresión, la segregación y a favor de la libertad de los pueblos, con Yasar Arafat, quien fuera para ese entonces, el mayor representante de la Organización para la Liberación Palestina (OLP).
Sudáfrica sustenta su demanda sobre la Convención de las Naciones Unidas para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio que rige desde 1948, de la cual forma parte, que establece que los Estados pueden emprender acciones legales para impedir que se cometa un delito de genocidio. Además, obliga a los Estados firmantes en la misma a tomar acciones para prevenir y castigar el delito de genocidio. Hay que destacar que estas normas son consideradas de derecho internacional consuetudinario y, por tanto, son vinculantes para todos los Estados, formen parte o no de los 153 países (incluido Israel) que han ratificado la Convención.
La denuncia penal ha sido respaldada por más de 50 países, su audiencia pública se llevó a cabo los pasados 11 y 12 de enero. Por ahora, continúa en su etapa inicial y tantos los demandantes como la comunidad internacional esperan las primeras medidas en las semanas siguientes, aunque el proceso en sí mismo para una sentencia final, puede tardar meses o incluso años.
Dada la grave situación en Gaza, la Red Solidaria contra la Ocupación de Palestina (RESCOP), en respaldo al pueblo palestino y en acompañamiento a esta denuncia histórica del genocidio en Gaza, está organizando convocatorias de apoyo en muchas ciudades y países del mundo, como la que se realizó el 20 de enero en más de 115 ciudades que se sumaron en todo el territorio español; solo en Madrid se sumaron alrededor de 50 mil personas, una manifestación contundente en la que también participamos Mundo en Movimiento desde nuestro compromiso con las personas desplazas, refugiadas y migrantes y en defensa de los pueblos violentados y oprimidos. ¡Palestina libre!

